Mas sobre Odin

mayo 27, 2008

Al igual que el anglosajón Woden desciende del protogermánico *Wōđinaz o *Wōđanaz.

Su rol, al igual que muchos dioses nórdicos, es complejo. Es el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. Pero también es considerado, aunque en menor medida, el dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza.

Odín reside en el Asgard, en el palacio de Valaskjálf, el cual construyó para si y donde se encuentra su trono, el Hlidskjalf, desde donde puede observar lo que sucede en cada uno de los nueve mundos.[3] En la batalla blande su lanza llamada Gungnir y cabalga su corcel de ocho patas llamado Sleipnir.

Es hijo de Bor y de la giganta Bestla, hermano de Vili y Vé [4],esposo de Frigg y padre de muchos de los dioses[5] tales como Thor, Balder, Vidar y Váli. En la poesía escáldica se hace referencia a él con infinidad de kenningars y uno de los que se utiliza para mencionarlo es Allföðr (“padre de todos”).[6]

Como dios de la guerra se encarga de enviar a sus hijas, las valquirias, a recoger a los guerreros heroicos muertos en batalla,[7] los einherjer, que se sientan a su lado en el Valhalla donde preside los banquetes. En el final de los tiempos Odín guiará a los dioses y a los hombres contra las fuerzas del caos en la batalla del fin del mundo, el Ragnarök. En esta batalla el dios será muerto y devorado por el feroz lobo Fenrir, el cual será inmediatamente muerto por Vidar, quien le desgarrará las fauces y colocará un pie en la garganta.[8]


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El nombre escandinavo de Óðinn deriva del protogermánico *Wōđanaz.[2] Adán de Bremen relata que el dios que adoraban los paganos escandinavos del siglo XI significa etimológicamente Wodan id est furor (“Wodan, que significa furor”). Una alternativa etimológica obsoleta a la cual se adhirieron muchos de los primeros escritores incluyendo Cornelius Agrippa en su Libri tres de occulta philosophia, es darle la misma raíz que la palabra “god” (dios), de su forma protogermánica *ǥuđ-. Esta no es una teoría sostenible según la mayoría de los académicos modernos, excepto para el nombre lombardo Godan, que puede tener sus raíces en *ǥuđanaz.

Óðinn está relacionado con la palabra óðr, que en nórdico antiguo tiene dos significados. Como adjetivo siginifica “loco, frenético, furioso o violento”[9] y es cognado de la palabra anglosajona wōd. El sustantivo significa “mente, sabiduría, alma o sensibilidad” y “canción o poesía” [9] y es cognado con la palabra anglosajona wōþ.[10] En palabras compuestas, óð- significa “violentamente enérgico” (e.g. óð-málugr “hablar de manera violenta o muy excitado”).


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La adoración de Odín data del paganismo protogermánico. El historiador romano Tácito hace referencia a Odín cuando en su obra De Origine et situ Germanorum menciona que los germanos adoran y hacen sacrificios a Mercurio.[11] El motivo es que al igual que Mercurio, Odín era considerado como un psicopompos, “el líder de las almas”.

Pablo el Diácono, a finales del siglo VIII en su Historia gentis Langobardorum relata que Odín (Guodan) era el dios principal de los lombardos e identificaba a Odín también con Mercurio.[12]

Además se han asociado ciertos paralelismos entre Odín y el dios celta Lug: ambos son dioses intelectuales, dominando la magia y la poesía; ambos tienen cuervos y una lanza; y ambos son tuertos. Julio Cesar en De Bello Gallico menciona que Mercurio es el dios principal de la religión celta.[13]


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Era común que los historiadores de la época creyeran que las deidades de otros pueblos y culturas, eran sus propios dioses bajo diferentes nombres.[14]

Un contexto que podría haber dado lugar a la difusión de elementos de rituales celtas en la cultura germánica pudo haberse dado en el pueblo chatti, que vivió en las fronteras entre los celtas y los germanos, en Hesse durante los primero siglos de la era cristiana. Odín en su forma protogermánica no era la de un dios jefe, sino que gradualmente fue sustituyendo a Tyr durante el periodo de las grandes migraciones.[15]

El nombre de Óðinn puede encontrarse en ilustraciones, estelas rúnicas y bracteatos pertenecientes al período de las grandes migraciones, durante la era Vendel describiendo escenas que pueden ser comparadas con los textos e ilustraciones del medioevo nórdico. El contexto de nuevas élites emergiendo en este período concuerda con el relato de Snorri Sturluson de que los Vanir, autóctonos, fueron reemplazados por los Aesir, intrusos continentales.[16]

Algunos eruditos han relacionado a Odín con las características de un “Dios de la Muerte”. Algunos de ellos como Jan de Vries y Thor Templin, relacionan a Loki y a Odín como un solo individuo hasta el comienzo del período nórdico.


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Odín es una deidad ambivalente. Las connotaciones nórdicas antiguas de la edad vikinga para Odín estan relacionadas con la “poesía y la inspiración” así como con la “furia y la locura”.

Es el dios del conocimiento, sacrificó uno de sus ojos en el pozo de Mimir, para de este modo poder acceder a la sabiduría de los años y era quien daba a los poetas valerosos la hidromiel de la inspiración hecha por los enanos, de la vasija llamada Óð-rœrir.[17]

También es asociado con el concepto de la caza salvaje, un estrepitoso y rugiente movimiento a través del cielo, donde lidera las huestes de los guerreros muertos. [18]

En consistencia con esto, Snorri Sturluson en la Edda prosaica describe a Odín dándole la bienvenida a los guerreros que han muerto heroicamente en batalla, en su residencia, el Valhalla, que interpretado literalmente significa “salón de los muertos en combate”.

Además es el dios de la guerra, apareciendo a través de muchos mitos nórdicos como quien traía las victorias. En las sagas nórdicas, Odín a veces actúa como un instigador de conflictos bélicos, y se decía que era capaz de comenzarlos con tan solo arrojar su lanza, Gungnir. También enviaba a las valquirias para influir en las batallas y obtener el resultado que deseaba. En ocasiones podía aparecer en los campos de batalla como el líder de los nórdicos, llevando en los hombros dos cuervos llamados Hugin y Munin (pensamiento y memoria respectivamente) y acompañado por dos lobos llamados Geri y Freki.

Odín está asociado a las trampas y engaños. Es un transformista, capaz de alterar su forma a gusto.[19] Se relata que viajó por la tierra como un hombre viejo, tuerto, con barba gris, usando un sombrero de ala ancha y con un abrigo azul oscuro.[20] También realiza prácticas mágicas, como lo es el seid.[21]


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Siendo uno de los dioses más antiguos, creador del mundo y de los hombres, Odín es el señor de la sabiduría, experto en todas las cosas desde el principio de los tiempos. Ha aprendido todos los artes y luego los hombres han aprendido de él. Entre los muchos epítetos de Odín, muchos hacen referencia a su gran sapiencia y ha sido llamado Fjölnir y Fjölnsviðr (“gran sabio”), Sanngetall (“quien intuye la verdad”), Saðr o Sannr (“quien dice la verdad”), Forni (“conocedor de lo antiguo”) y Fornölvir (“sacerdote antiguo”).

La sabiduría de Odín es fruto del conocimiento, la magia y la poesía, todo a la vez. Es conocedor de los misterios de los nueve mundos y de sus orígenes, pero también del destino de cada uno de los hombres, así como de su propio destino y el del universo.

Odín disfruta competir en discusiones con los individuos más sabios. Bajo el disfraz de Gágnraðr (“victoria”) arriesgó su vida cuando el gigante Vafþrúðnir, cuya erudición era ampliamente reconocida, lo desafió en una competencia de sabiduría sobre el pasado, el presente y el futuro del mundo. El gigante contestó rápidamente a todas las preguntas pero Gágnraðr al final preguntó que fue lo que el dios Odín susurró al oído de su hijo Balder en su pira funeraria. Vafþrúðnir en este punto lo reconoció, ya que una regla era que quien hacía una pregunta debía conocer la respuesta, y esta respuesta era conocida solamente por el propio dios. Así, el gigante perdió la competencia. [22]

En otra oportunidad, haciéndose pasar por un hombre llamado Gestumblindi (“huésped ciego”), el dios desafió a un rey llamado Heiðrekr, a una competencia de adivinanzas. Luego de una serie de preguntas que ambos contestaron sin dificultad, Odín realizó la misma pregunta que había hecho a Vafþrúðnir. Ante esta pregunta el rey intentó matarlo, pero el dios escapó bajo la forma de un halcón.[23]

Odín se aventuró hasta el pozo de Mimir, cerca de Jötunheim, la tierra de los gigantes bajo la apariencia de un caminante llamado Vegtamr. Mimir que vigilaba el pozo, para permitirle beber de este le pidió que sacrificara su ojo izquierdo siendo esto un símbolo de su voluntad por obtener el conocimiento. Mientras bebía vio todo el sufrimiento y los problemas que los hombres y los dioses deberían soportar, pero también vislumbró el porque era necesario que esto sucediera. El sacrificio del mayor de todos los dioses es un tema recurrente en la mitología nórdica; también Tyr sacrificó su mano para así poder encadenar a Fenrir. El ojo de Odín permanece en el fondo de dicha fuente, de la cual el mismo Mímir bebe cada día. De aquella mutilación autoinfligida derivan los epítetos de Bileygr (“tuerto”) y Báleygr (“ojo faltante”). Odín conserva la cabeza de Mimir, que fue decapitado por los Vanir durante su enfrentamiento con los Aesir. Logra hacerla hablar por medio de la magia y es una fuente inagotable de conocimentos que le revela las noticias de lo que sucede alrededor del mundo. [24]


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Odín conoce el secreto de las runas. Estas son la lengua de los poetas y los caracteres tallados en madera, piedra, las hojas de las espadas, los vasos de los caballos y son el origen de todo conocimiento y de cada fuerza. Odín obtiene estos conocimientos convirtiéndose en el primer Erilaz, o “sabio de las runas”.

De hecho para aprender el arte de las runas y de la adivinación se colgó de un árbol (probablemente Yggdrasil) atravesado por su lanza durante nueve días y nueve noches, en un sacrificio que ofreció a si mismo.

Según Hávamál, 138, en la sección conocida como Rúnatal:

Veit ec at ec hecc vindga meiði a
netr allar nío,
geiri vndaþr oc gefinn Oðni,
sialfr sialfom mer,
a þeim meiþi,er mangi veit, hvers hann af rótom renn.

Við hleifi mic seldo ne viþ hornigi,
nysta ec niþr,
nam ec vp rvnar,
opandi nam,
fell ec aptr þaðan.
138 Se que colgué en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza y dedicado a Odín,
yo ofrecido a mi mismo,
en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces.
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No me dieron pan, ni de beber de un cuerno,
miré hacia lo hondo,
tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra.

De todas las figuras de la mitología nórdica que poseen el caracter de divinidad guerrera, Odín se caracteriza por ser a veces llamado Sigrföðr (“padre de la victoria”), ya que él decide la suerte de las batallas y quien saldrá victorioso, también es llamado Valföðr, (“padre de los elegidos”), porque son sus hijos adoptivos todos aquellos guerreros heroicos que caen en el campo de batalla. Bajo estos dos nombres, Odín distribuye en la batalla la victoria y la muerte: ambas cosas son bien recibidas por los guerreros.

Odín es además un guerrero por excelencia y combate con artes mágicas. Muchos de los epítetos utilizados para describir su caracter belicoso son: Gunnarr (“señor de la batalla”), Göllnir (” [quien] está en la contienda “), Þróttr (“poderoso”), Foyersðr (” [quien] cabalga en la batalla”), Fráríðr (” [quien] avanza cabalgando”).

La infalible lanza que sujeta en su puño fue creada por unos enanos, los famosos artesanos conocidos como los “hijos de Ivaldi”, y es llamada Gungnir.[28] Cuando arrojó aquella lanza dio lugar a la primer guerra del mundo, el conflicto entre los Aesir y los Vanir.[29]

En la víspera de las batallas se vuelve hacia la formación que ha decretado que será derrotada. Por tanto es llamado Dörruðr (” [quien] pelea con lanza”), Dresvarpr (” [quien] arroja la lanza”), Biflindi (” [quien] agita su lanza”). Además posee un casco de oro, razón por la cual a veces es llamado Hjálmberi (” [quien] lleva casco”).

Odín resulta aterrador para sus enemigos ya que es un experto en el arte de la transformación. En la guerra tiene el poder de enceguecer, ensordecer o provocar el pánico en los enemigos así como de aterrorizar sus formaciones y de transformar objetos sencillos tales como ramas en armas mortales. Nadie es capaz de arrojarle una lanza con tal fuerza que él no pueda detener tan solo con la mirada. Sus habilidades para la guerra tienen como base la magia y sus conocimientos de hechizos y de las runas. El propio dios lo admite en Hávamál

Los devotos a Odín depositaban su confianza en él durante la guerra y lo invocaban como Sigföðr (“padre de la victoria”), Sighöfundr (“juez de la victoria”), Sigtýr (“dios de la victoria”), Sigþrór (“[quien] obtiene victorias”) y varios nombres similares. En la tradición hay muchos ejemplos de guerreros que realizaban sacrificios e invocaciones a Odín para tener éxito en las batallas.

Pero para aquellos escogidos por el dios, la victoria y la muerte gloriosa eran deseadas de igual forma. Los guerreros muertos de forma heroica eran adoptados por Odín como sus hijos y los recibía en el Valhalla, donde participaban en un eterno banquete que él presidía. Igualmente se le invocaba como Valföðr (“padre de los elegidos”), Valtýr (“dios de los elegidos”), Valkjósandi (” [quien] elige a los escogidos”), Valþögnir (” [quien] recibe a los elegidos”) y más nombres de esa naturaleza. A una völva levantada del reino de los muertos, Odín se le presenta como el hijo de Valtamr[30] (“[quien] acostumbra escoger los elegidos “) , que también es uno de sus nombres.

El dios establecía a quienes les tocaba morir en el campo de batalla y eran elegidos para formar las filas de los einherjar, los guerreros destinados a formar el ejército que lucharía a su lado el día del Ragnarök. Así formaraba la armada de almas guíadas por el propio Odín, que por esto es llamado Herföðr y Herjaföðr (” padre de la formación”), Hertýr (“dios de la formación”) y Herjann (” señor de la formación”).

Relacionado con el culto a Odín se encontraban los grupos de guerreros que entraban en un estado de éxtasis durante la batalla, los úlfheðnar y los berserker, (literalmente “hombres lobo” y “vestidos de oso” respectivamente), quienes eran devotos del dios y antes de la batalla entraban en un estado de éxtasis furioso, llamado berserksgangr, en el cual comenzaban a rugir, babear y a morder el borde de los escudos. Luego se arrojaban a la batalla, gritando, agitando sus espadas y hachas, matando a todos los que se acercaran, insensibles al dolor y a la fatiga, hasta que colapsaban extenuados.

Con un sombrero viejo, un abrigo oscuro y a veces con una vara por bastón, Odín es descrito como el dios caminante que transita por los caminos del mundo. Por esto a veces es llamado Vegtamr (“caminante”) o Gagnráðr (” conocedor del camino”).

Se desplaza por los caminos como un peregrino, ocultando su aspecto y su verdadera naturaleza, siendo algunos epítetos que lo describen, Grímnir (“encapuchado”), Lóðungr (” [quien lleva] capa “) o Hrani (“desharrapado”). Aparece generalmente como un hombre de edad, con una larga barba, motivo por el cual también se le llama Hárbarðr (“barba gris”) o Langbarðr (“barba larga”).

Por ello Odín es el dios de los viajeros y de todos los que se desplazan por los caminos del mundo. Durante sus viajes muy a menudo sucedía que para poder pasar la noche pedía hospedaje tanto en residencias de soberanos como en casas de personas humildes. Esta es la razón por la cual a veces es llamado también Gestr (“huésped”) y de hecho en el pasado todos los caminantes que reclamaban hospitalidad eran recibidos por temor a que se tratase del dios oculto bajo alguna de sus tantas apariencias.

Bajo el nombre de Grímnir, Odín llegó como huésped al palacio del rey Geirrøðr, quien sospechó de él y lo torturó cruelmente manteniéndolo encadenado entre dos intensos fuegos. Luego de revelarle algunos secretos de naturaleza divina y parte de sus numerosos epítetos, Odín se mostró como quien en realidad era; el rey Geirrøðr corrió arrepentido a liberarlo pero tropezó con su espada y murió atravezado por esta.[31]

En la saga de Bárðr, escrita en el siglo XIII, se relata que un jinete tuerto con un ancho sombrero y una capa azul se encontró con un herrero y le pidió que herrase su caballo. El herrero un tanto suspicaz preguntó al jinete donde había pasado la noche anterior; a lo que este le menciona lugares tan distantes que el herrero lo tomó por un mentiroso. El extraño relata que ha pasado mucho tiempo en el norte y que ha combatido en muchas batallas, pero que ahora se dirigía a Suecia. Cuando el caballo estuvo herrado, el jinete montó y dijo “soy Odín” al asombrado herrero y se alejó velozmente. Al día siguiente tuvo lugar la batalla de Lena (año 1208). Esta es la última batalla en la cual los escandinavos atribuyeron su victoria a Odín. El depuesto rey sueco Sverker arrivó con un gran ejército de daneses y los suecos liderados por el nuevo rey Eric eran superados en número. Se decía que apareció Odín cabalgando en Sleipnir y se colocó al frente de la formación sueca y les dio la victoria. El contexto en el cual se relata esta saga es durante un tratado de paz en Noruega y Odín, un dios de la guerra ya no tenía mucho que hacer allí.

A Odín y sus hermanos, Vili y Ve, se les atribuye la muerte de Ymir, el gigante primigenio, para crear el mundo. De la carne de Ymir, los hermanos crearon el Midgard y de los fragmentos de sus huesos y sus dientes hicieron las rocas y las piedras. De la sangre de Ymir crearon los ríos y los lagos. Con su cráneo se creó el cielo, asegurado en cuatro puntos por cuatro enanos: Este, Oeste, Norte y Sur. Del cerebro de Ymir, formaron las nubes y de sus cejas se crearon las barreras entre el Jotunheim (el hogar de los gigantes) y Midgard, el lugar donde ahora habitan los hombres.[32]

Luego de crear la Tierra con los restos de Ymir, los tres hermanos se encontraron con dos troncos (o un fresno y un olmo). Odín les dio la respiración y la vida; Vili les dio un cerebro y sentimientos; y Ve les dio el oído y la vista. El primer hombre, fue Ask y la primera mujer fue Embla y a partir de ellos, descienden todos los hombres. Muchos reyes y casas reales clamaban su descendencia hasta Odín a través de Ask y Embla.[33]

La descendencia de Odín es difícil de trazar y bastante confusa ya que en diferentes textos se mencionan distintos hijos e incluso algunas dinastías reales trazaban su genealogía por distintos personajes hasta Odín. Los tres hijos universalmente reconocidos en diferentes poemas éddicos y escáldicos son Thor, Valí y Balder.

Sin embargo puede agregarse a Höðr que en muchos relatos figura como hermano de Balder y es mencionado en Skáldskaparmál con el kenningar de “hijo de Odín”. Vidar es mencionado como hijo en Skáldskaparmál, y en el Gylfaginning se le menciona como el hijo silencioso de Odín. Hermod es mencionado como hijo en varios poemas, pero en el Codex Regius se le interpreta como sirviente de Odín, aunque al final de la obra se le menciona como hermano de Balder. En el poema éddico Hárbardsljód, Meili es mencionado por Thor como su hermano. Tyr figura en la Edda prosaica como hijo de Odín, sin embargo en la Edda poética, en Hymiskviða se le menciona como hijo de Hymir.

Odín tenía tres residencias en el Asgard. Primero estaba Gladsheim, un amplio salón donde presidía sobre los doce diar o jueces y donde se regulaban los asuntos del Asgard. Luego estaba, Valaskjálf, que era donde se encontraba su trono, Hlidskjalf, construído enteramente de plata. Por último estaba el Valhalla, donde recibía las almas de los guerreros muertos.[36] Las almas de las guerreras y de aquellas mujeres fuertes y bellas que Odín favorecía se convertían en sus hijas, las valquirias, que recogían las almas en los campos de batalla y servían en el Valhalla (“salón de los caídos en combate”). Este enorme palacio tenía quinientas cuarenta puertas y por cada una de ellas podían pasar ochocientos guerreros en formación. Además estaba cubierto de oro, con lanzas y escudos dorados colgando de sus paredes.[37]

También tenía numerosos objetos mágicos, que eran asociados con él, como su lanza, Gungnir, que nunca fallaba en su blanco y un anillo de oro, Draupnir, del cual cada nueve noches producía ocho nuevos anillos.

Odín tiene como séquito diferentes animales. Los más conocidos son su dos cuervos llamados Hugin y Munin, los cuales envía cada mañana a volar, en direcciones opuestas, rodeando el mundo para que cuando regresen por la tarde posados sobre sus hombros le susurren al oído lo que han visto. También posee dos lobos llamados Geri y Freki, a los cuales le da lo que le corresponde como almuerzo en el Valhalla, ya que él se alimenta exclusivamente de hidromiel y vino.


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Los nórdicos le dieron a Odín muchos sobrenombres; esto era parte de la tradición del uso de kenningars por parte de los escaldos y era un método poético de referencia indirecta. El nombre Alföðr (“padre de todos”) aparece en la Edda poética de Snorri Sturluson. Probablemente en su origen hacía referencia a Tiwaz, ya que se relaciona mejor la idea de un “dios del cielo” con el epíteto de “padre de todos”. De acuerdo a Bernhard Severin Ingemann, se conoce a Odín en la mitología de los wendos como Woda o Waidawut. [39] También es la divinidad nórdica con el mayor número de nombres. A veces no es fácil distinguir entre el nombre verdadero y los epítetos. En muchos casos la etimología es ignorada. En la Edda prosaica, en la estrofa 19 hay una extensa lista de sus nombres, tomados del poema éddico Grímnismál 46-50 y 54

De acuerdo a lo que se relata en la saga de los Ynglings, el Asgard era un lugar de solemnes sacrificios que eran presididos por doce sacerdotes (llamados díar o drótnar) quienes eran al mismo tiempo encargados de las decisiones y de los juicios.[40] Desde un punto de vista evemerista podrían haber sido sacerdotes o jefes tribales que luego fueron divinizados, pero esto es imposible de probar. En el caso de Odín se dice que sintiéndose próximo a la muerte, abandonó Suecia y regresó a su antiguo país de origen, llamado Goðheimr (“país del dios”), y sus seguidores creyeron que en realidad había regresado al Ásgarðr para vivir eternamente.[41]

Antigüedad
Estela rúnica con escenas de sacrificios en Stora Hammar, Gotland, SueciaA pesar de que en el imaginario popular a veces Odín es considerado como el dios principal del panteón nórdico, este papel lo adquiere recién en los últimos siglos de auge del politeísmo en el norte de Europa. Se ha hipotetizado que el culto a Odín se originó en Dinamarca alrededor del siglo IV y que luego se difundió por la península escandinava, con mucho mayor incidencia en Suecia que en Noruega.

Sin embargo es más difícil encontrar muestras del culto en Islandia (aún estudiando la toponimia) donde el culto a Thor era el prevalente. Una de las sospechas es que los emigrantes escandinavos que colonizaron Islandia eran más devotos a Thor y a divinidades relacionadas con la agricultura como Freyja y Njord.[42] Esto marca un contraste entre quienes abandonaron la península, poblando Islandia, y el causante de estas migraciones[43], el primer rey de Noruega, Haraldr Hárfagri (Harald “Cabellera Hermosa”), ferviente adorador de Odín.[44]

En general, al ser Odín un dios de la guerra y de las artes mágicas, era particularmente importante para guerreros y para algunos individuos marginales de la sociedad. Los granjeros y pescadores preferían a divinidades como Thor, Njord o de la fertilidad como Freyja o Freyr. Odín era particularmente venerado durante los comienzos de la época vikinga durante el período de los saqueos y pillajes de las costas del norte de Europa.

Sacrificios

En algunas pocas ocasiones, antes o después de los combates se realizaba el sacrificio de algunos prisioneros en honor a Odín. Es probable que el hombre de Tollund, encontrado en Jutlandia, desnudo y ahorcado junto con otros sea un caso de este tipo de sacrificios.[45] En el caso particular de los sacrificios a Odín, las técnicas utlizadas eran ahorcamientos, empalamientos con lanzas afiladas o cremaciones. La saga Orkneyinga es una de las fuentes que cita un ritual muy poco usual llamado “águila de sangre”, y que consistía en la separación y sucesiva apertura de las costillas en la columna vertebral. [46]

Se atestigua en fuentes primarias que se hacían sacrificios a Odín durante los blóts. Adán de Bremen relata que cada nueve años, la gente de toda Suecia se reunía para realizar sacrificios en el Templo de Uppsala. Hombres tomados como esclavos y machos de cada especie eran sacrificados y colgados en las arboledas sagradas cerca de los templos recordando el sacrificio que realizara el dios para obtener las runas.

Dado que los suecos tenían el derecho no solo de elegir a su rey sino también de deponerlo, las sagas relatan que tanto el rey Domalde como el rey Olof Trätälja fueron sacrificados en honor a Odín luego de años de hambruna. Se ha arguído respecto a que el matar a un oponente en la batalla era también una forma de ofrecer un sacrificio. La incostancia del dios en la batalla está muy bien documentada y en Lokasenna, Loki se burla de Odín por su actitud cambiante. [47]

A veces se ofrecían sacrificios para que cambiara las circunstancias del momento. Un ejemplo notable de ello es el sacrificio del rey Víkar que es detallado en la Saga de Gautrek y por Saxo Grammaticus. Los marineros de una flota cuyo rumbo estaba siendo cambiado por el viento comenzaron a echar suertes para sacrificar a miembros de la tripulación a Odín, para que abatiese los vientos. El mismo rey echó suertes y fue colgado. [48]

Los sacrificios a Odín probablemente se realizaban al principio del verano, ya que la saga de los Ynglings afirma que unos de los más grandes festivales del calendario era at sumri, þat var sigrblót “en verano, para la victoria”. La saga de los Ynglings también da detalles de los sacrificios realizados por el rey sueco Aun, a quien se le reveló que extendería su vida si sacrificaba un hijo cada diez años; nueve de sus diez hijos ya habían muerto de esta forma. Cuando estaba a punto de sacrificar a su último hijo, Egil, los suecos lo detuvieron. [49]

Conjuros de Merseburgo del siglo X
Proscripción por el cristianismo

Durante la cristianización, la adoración de divinidades nórdicas y entre ellas Odín no se extinguió completamente y la adoración pagana en privado continuó durante mucho tiempo siendo tolerada.[50] La estrategia utilizada en el proceso de cristianización fue convertir las deidades paganas en íconos malignos y el reemplazo gradual con figuras cristianas.

Una muestra clara de la continuación de las tradiciones de la mitología nórdica son los conjuros de Merseburgo, el único texto en antiguo alto alemán con ejemplos de creencias paganas y en donde se cita a Uuôdan que es identificado como Wodan. [51]

Similitudes entre Odín y Jesús

Un reporte éddico del siglo XIII contiene elementos de una posible similitud entre el dios y la figura central del cristianismo. Algunos estudiosos comentan que el relato de cuando Odín colgó del fresno Yggdrasil puede ser comparado con la crucifixión de Jesús, otro elemento que hace posible esta comparación es la lanza que el dios enterró en su vientre y que podría ser identificada con la “Lanza Sagrada”. Esta historia también posee algunas similitudes con las de la iluminación de Buda. Atravesar el axis mundi, o sea superar la barrera ente el mundo terrestre y el espiritual para luego regresar con más conocimientos o bajo una mejor forma es un patrón común en muchos mitos y religiones.

A pesar de que ambos mitos se desarrollaron de forma independiente, es probable que las primeras comunidades cristianas escandinavas y germánicas los hallan conectado mezclando características de la imagen de Jesús con la de Odín y viceversa, un hecho que lo demuestra es el poema anglosajón El sueño de la cruz de Cynewulf que retrata a Jesús como un dios y rey guerrero germánico.[52]

Sacerdote asatrú realizando un ritual.La historia del sacrificio de Odín según se relata en el Hávamál, posee algunas similitudes con la del sacrificio de Jesús, que sufre y luego derrota a la muerte, según lo describe Pablo de Tarso, y este a su vez presenta ciertos paralelismos con el mito del dios de la mitología egipcia Osiris y el moderno kemetismo.

Desde la segunda mitad del siglo XX una nueva religión neopagana surge rememorando la antigua tradición nórdica; este culto es llamado Ásatrú (en islandés “Fidelidad a los dioses”), también conocida como odinismo por el rol central que cumple Odín en esta religión.

Los orígenes del odinismo se remontan al trabajo del australiano Alexander Rud Mills quien en la década de 1930 fundó la primera “Iglesia Anglicana de Odín”.[53]Hoy en día es una religión reconocida oficialmente en Islandia, Noruega, Dinamarca, Suecia y España pero el culto está presente y organizado en Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Italia, Estados Unidos y otros países.

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