El hamaval

mayo 18, 2008

El Hávamál (el Discurso del Altísimo) I parte
Las palabras de Odin, Los dichos del Alto del Antiguo Edda o Edda Poetico (Sæmund’s Edda).
01
Por todas las puertas, antes de entrar,
métase el ojo,
mírese bien;
poco se sabe cuándo enemigos
se sientan dentro.

02
“¡Salud al que invita!” Un huésped llega.
¿Dónde se va a sentar?
Inquieto está quien suerte probando
junto al hogar espera.

03
Necesita fuego quien llega de fuera
y frías rodillas trae;
comida y ropa aquel necesita
que ha recorrido montañas.

04
Necesita agua quien llega a convite,
toalla y buena acogida,
un trato amis***** si puede lograrlo,
conversa y atenta escucha.

05
Necesita cordura quien lejos viaja.
¡Fácil es todo en casa!
En ridículo queda el de poca cabeza,
si está con gente sensata.

06
Nadie presuma de buen sabedor,
más vale andarse con tiento;
prudente que calla a su casa regresa,
de males el cauto escapa.
Nunca se tiene amiga más fiel
que la mucha cordura.

07
Alerta esté quien vaya a convite,
afine el oído y calle,
con la oreja escuche, con el ojo observe.
¡En guardia el sabio se tiene!

08
Dichoso el hombre que sabe ganarse
el elogio y la estima de todos;
malo será lo que queda callado,
metido en el pecho ajeno.

09
Dichoso el hombre que en tanto vive
de estima y cordura goza;
perverso consejo se obtuvo a menudo
salido del pecho ajeno.

10
No hay carga mejor para hacer el camino
que la mucha cordura;
no hay oro mejor que se tenga entre extraños,
es ella el recurso del pobre.

11
No hay carga mejor para hacer el camino
que la mucha cordura;
no hay lastre peor para andar por el llano
que el mucho beber cerveza.

12
La tan buena cerveza no es para nadie
lo buena que dicen que es,
pues más y más a medida que bebe
el hombre el juicio pierde.

13
La garza la llaman; ella en la fiesta
el juicio a los hombres roba;
en la hacienda de Gunnlod preso quedé
en las plumas de aquel pajarraco.

14
Ebrio quedé y borracho mucho
allá donde Fialar el sabio;
bien se bebió si después de la fiesta
el juicio a los hombres torna.

15
Callado y sensato el hijo de rey
y bravo en la guerra sea;
contento y gozoso esté todo hombre
hasta el día en que muera.

16
Espera el cretino vivir por siempre
si evita entrar en pendencias,
mas tregua poca le da la vejez,
si las lanzas sí se la dieran.

17
Boquiabierto el imbécil está en el banquete,
refunfuña o no dice palabra;
al momento luego, si se echa un trago,
el juicio ese hombre pierde.

18
Aquel solamente que lejos viajó
y por muchos lugares anduvo
calarles sabe el talante a los hombres:
aguda la mente él tiene.

19
No te pegues al cuerno, con tiento bebe,
di lo preciso o calla;
de toscas formas nadie te acusa
si temprano a dormir te marchas.

20
El glotón que el juicio no sabe usar
la salud se arruina comiendo;
de mofa sirve entre gente prudente
la panza del hombre insensato.

21
Recogerse a su hora el ganado sabe
y deja entonces la hierba;
noción ninguna el necio tiene
de cuánto en su panza cabe.

22
El hombre ruin y de mal natural
de mucho se ríe;
algo no sabe y saberlo debía:
que faltas también él tiene.

23
En vela el memo las noches pasa,
mucho cavila;
pesaroso él está a la mañana,
sus males igual que estaban.

24
Se piensa el necio tener un amigo
en todo el que ríe con él;
poco él ve que le dan mal trato
si está con gente sensata.

25
Se piensa el necio tener un amigo
en todo el que ríe con él;
he aquí lo que ve cuando pleito tiene:
pocos su parte apoyan.

26
Tiénese el necio por hombre sabido,
si está en un rincón resguardado;
después no sabe qué cosa decir
si alguno a él le pregunta.

27
El necio llega a lugar de reunión,
mejor que se esté callado;
nadie le nota su poca cabeza
con tal que no hable de más.
No sabe tampoco el que nada sabe
cuándo está hablando de más.

28
Por sabio se tiene al que bien pregunta
y sabe bien responder;
nunca callado los hombres dejan
cosa que pase entre gente.

29
Quien nunca calla muchas dice
necias palabras:
la lengua ligera, si no se contiene,
a menudo su mal se canta.

30
Nunca el hombre que vaya a banquete
a nadie en ridículo ponga;
por sabio se tiene al que no sonsacan
y puede callar a piel seca.

31
Por sabio se tiene si echa a correr
huésped que de otro se mofa:
juega quizás con mal enemigo
quien hace en la fiesta burlas.

32
Son muchos los hombres de buen talante
que en pugna en la fiesta entran;
para siempre luego queda rencor
si huésped y huésped pelean.

33
Es bueno que el hombre se tome su almuerzo,
pero no si a banquete irá;
abúrrese allí, desganado mastica,
conversa le sale poca.

34
Por largo rodeo se va al mal amigo,
aunque esté en el camino su casa;
al amigo sincero atajos llevan,
por más que lejos se vaya.

35
Se debe marchar, nunca el huésped
pegado se quede en un sitio:
el mismo que agrada molesto se vuelve
si alarga de más la sentada.

36
Mía mi casa, aunque sea pequeña:
en ella soy yo mi señor;
si dos cabras tengo y un techo pajizo,
pues mejor que andar mendigando.

37
Mía mi casa, aunque sea pequeña:
en ella soy yo mi señor;
corazón dolorido el hombre lleva
si se ha de pedir el sustento.

38
Ni un paso jamás de sus armas se aparte
hombre que va por el llano:
nunca se sabe por esos caminos
cuándo hará falta la lanza.

39
Generoso no vi ni tan buen anfitrión
que rehusara aceptar un regalo
ni tan dadivoso que hallara molesto
tener que aceptar a cambio.

40
Que nadie se prive y esté escatimando
bienes que ahorrados tenga;
se le guarda al querido y lo hereda el odiado.
¡Peor puede ir que se espera!

41
Con armas y paños se obsequian amigos,
cada uno por sí lo ve;
la amistad se prolonga, si bien va todo,
entre dos amigos que se dan y toman.

42
Amigo el hombre será de su amigo,
con regalo al regalo responda;
la risa con risa se debe acoger,
la doblez con engaño.
43
Amigo el hombre será de su amigo,
de él y de amigo que él tenga;
nunca el hombre amigo será
del amigo de algún enemigo.

44
Si tienes amigo en el cual confías
y sacarle provecho quieres,
ábrete a él, cambiaros regalos,
ve con frecuencia a su busca.

45
Si tienes a otro en quien poco confías
y sacarle provecho quieres,
finuras dile, más tenlo por falso;
paga doblez con engaño.

46
Lo mismo con ese en quien poco cofías
y que no le ves bien la intención:
ríe con él, pero calla tu intento;
dele según él te de.

47
Joven yo era, solo viajaba;
perdido quedé en los caminos;
me veía yo rico si alguno topaba.
¡Al hombre el hombre conforta!

48
Los magnánimos son y también los bravos
quienes viven mejor y sin penas;
el hombre cobarde de todo se asusta,
al tacaño el regalo escuece.

49
Ropas mías les puse en el llano
a dos personajes de palo;
parecieron señores después de cubiertos.
¡Vergüenza es hombre desnudo!

50
Sécase el pino que está en un claro,
ni corteza ni agujas lo guardan;
igual con el hombre al que nadie estima.
¿Para qué sigue él viviendo?

51
Más viva que el fuego entre malos amigos
la paz cinco días arde;
apágase luego el sexto llegando
y toda amistad se malogra.

52
No precisa dar siempre grandes regalos,
con poco que des te elogian:
con un medio pan y un algo en la copa
me hice de un fiel camarada.

53
A orilla pequeña, pequeña la mar:
pequeño juicio el del hombre;
mal repartida está la cordura,
siempre un poco falta.

54
De sabio el hombre lo justo tenga,
nunca de sabio se pase;
de la vida más grata aquellos gozan
que saben bien lo bastante.

55
De sabio el hombre lo justo tenga,
nunca de sabio se pase;
raramente contento está el corazón
del sabio que todo lo sabe.

56
De sabio el hombre lo justo tenga,
nunca de sabio se pase;
aquel que ignora qué suerte le aguarda
gozosa la mente tiene.

57
Fuego da el fuego hasta todo quemarlo,
llama de llama prende;
por su habla los hombres al hombre conocen,
quien calla por tonto queda.

58
Levántese pronto quien piense tomar
vida o fortuna ajenas:
ni lobo acostado pata consigue
ni hombre que duerme victoria.

59
Levántese pronto el escaso de gente
y corra a atender sus faenas;
mucho retrasa quien duerme de más;
diligencia a riqueza lleva.

60
Los secos troncos calcula el hombre
y la piel de abedul para el techo,
y también la leña que gasta en tres meses
y en un medio año.

61
Lavado y comido se irá a la asamblea,
aunque no bien vestido se vaya;
ni calzado o calzón a nadie avergüencen
ni tampoco el caballo, aunque bueno no sea.

62
Estira el pescuezo a la orilla del mar
y en las olas el águila busca;
así con aquel que entre muchos se ve,
mas con pocos que estén de su parte.

63
Preguntas haga y respuestas de
quien quiera lo tengan por sabio;
lo sabido por uno no sepan dos;
si tres, se sabrá por todos.

64
Con tacto siempre el hombre avisado
se debe valer de su fuerza:
pronto descubre quien da con valientes
que nadie les puede a todos.

65
Palabras que a otro el hombre diga
casi siempre las paga luego.

66
En muchos lugares pronto era aún,
ya tarde llegaba en otros:
que cerveza no quede o que esté por hacer
jamás el molesto acierta.

67
Llamaríanme a mí para todo banquete
si no precisara comer
o si dos le colgasen al buen amigo
por la pata que yo le como.

68
Cosa no hay mejor que el fuego
y la vista del sol
si de buena salud el hombre goza
y de vida sin tacha lleva.

69
Con algo se cuenta, aunque falte salud:
confortan a unos sus hijos,
sus parientes a éste, sus riquezas a aquél,
a otros sus obras bien hechas.

70
Mejor es vivir que ya no vivir:
la vaca el vivo la tiene;
buen fuego yo vi en la casa del rico
y a él a la puerta muerto.

71 El cojo cabalga, el manco a pastor,
el sordo en la lucha sirve;
mejor estar ciego que estar quemado.
¡A nadie aprovecha un muerto!

72
Es útil un hijo, aunque tarde nazca
y luego que el padre murió;
tan sólo el pariente en honor del pariente
piedra en la senda erige.

73
Con uno dos pueden; por lengua cabeza cae;
de mano me cuido que tapa el manto.

74
Agradece la noche el del buen zurrón;
al remo, apretados los puestos;
en otoño, noche insegura;
ya en cinco días el tiempo cambia,
pero más en un mes.

75
No sabe tampoco el que nada sabe
que a muchos fortuna obceca;
si rico es un hombre, pobre es el otro,
no debe culpársele a él.

76
Mueren riquezas, mueren parientes,
también uno mismo muere;
la gloria tan sólo no muere jamás,
la de aquel que ganársela logra.

77
Mueren riquezas, mueren parientes,
también uno mismo muere;
tan sólo una cosa sé que no muere;
la fama que deja un muerto.

78
Yo vi lleno el redil de los hijos de Fitiung (“el ricachón”),
ya van con el bastón de mendigo:
como un parpadeo fortuna se va,
la menos constante amiga.

79
Si ocurre que el necio fortuna alcanza
o logra favor de mujer,
la arrogancia le crece, que no el buen seso;
de gran presunción se llena.

80
Está comprobado: si runas consultas,
aquellas de origen divino,
las que altos poderes hicieron
y el tulr (“sacerdote” Odín) supremo tiñó
mucho se gana callando.

81
El día y la noche se alabe; la mujer, quemada (incinerada);
la espada, probada; la moza casada;
el hielo, cruzado; la cerveza, bebida.

82
Con viento el árbol se tale;
en bonanza se salga a pescar;
con moza lo oscuro se diga:
son muchos los ojos del día;
navegar debe el barco, guardar el escudo;
herir la espada y besar la muchacha.

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