Vinland

mayo 17, 2008

Vinland, no confundir con “Vindland” en francia.

¿Fueron los primeros en descubrir el “nuevo mundo”?

Los vikingos fueron grandes navegantes que heredaron ese arte tras ser desarrollado a lo largo de generaciones; sus antepasados ya surcaban expertamente las aguas del norte debido a que los numerosos ríos, lagos, islas y fiordos de esas tierras propiciaron el transporte a través del agua mejor que por una tierra atestada de grandes montañas, espesos bosques o pantanos infectos.

Leif Eriksson y las Sagas de Vinland Los diversos pueblos escandinavos iniciaron a finales del siglo VIII una rápida y amplia expansión. Los suecos (o varegos) cruzaron el Báltico hacia Finlandia, el lago Ladoga y Novgorod. Por el río Dnieper atravesaron Rusia hasta el mar Negro alcanzando Constantinopla y Europa Oriental. Los noruegos se dirigieron a las islas del Atlántico Norte (Hébridas, Feroe, Orcadas, Shetland e Irlanda). Después llegaron a Escocia, Islandia y hacia el año 1000, a las costas de Norteamérica, que llamaron Vinland. Los daneses invadieron Inglaterra y Frisia, surcaron el Elba hasta Hamburgo, el Rin hasta Colonia y el Sena hasta París. Tras asolar las costas de Asturias y Galicia, bajaron a Portugal, remontaron el Guadalquivir hasta Sevilla y llegaron al norte de África e Italia.

La mayor parte de lo que actualmente sabemos sobre la forma de vida de los vikingos se lo debemos a las sagas que escribieron los islandeses durante el siglo XIII, después de que hubiesen sido transmitidas oralmente de generación en generación. Y según nos cuentan La Saga de los Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, en el año 1000, Leif Eriksson llegó a una tierra desconocida, a la que puso el nombre de Vinland. Aquella Vinland era parte de lo que hoy llamamos América.

Las sagas islandesas eran crónicas familiares de los primeros colonos que se establecieron en la isla y sus primeras generaciones. Cuando la cultura que las creó entró en la decadencia, dejaron de hacerse copias e incluso cayeron en el olvido. Entre ellas estaban la Saga de Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, donde se relatan los viajes realizados a aquella tierra que llamaron Vinland, y que 500 años más tarde, y más al sur, sería descubierta oficialmente por Cristóbal Colón.

Descubridores y exploradores noruegos

La costa de Noruega es larga y accidentada, con fiordos que penetran profundamente en el país, por lo que gran parte de la población habita cerca del mar. Desde el amanecer de la historia, el cultivo de la tierra ha dado escasos frutos al pueblo noruego.

No es de extrañar, pues, que el campesino, al labrar sus míseros campos, levantara de cuando en cuando la vista y contemplara el tentador horizonte, esparciendo la mirada por la vastedad de un mar que no sólo podía dar sustento, sino también ser la vía por donde llegar a tierras de suelo más fértil que el patrio y de clima más benigno para el hombre y el ganado.

En tiempos prehistóricos tal vez ya hubieran existido audaces viajeros en Noruega, pero no se tiene noticia de tempranos descubrimientos hasta que empiezan a escribirse narraciones de viajes.

En la Edad Media, después de la caída del Imperio Romano, era la Iglesia el único poder realmente unificador en Europa. Sin embargo, no hizo mucho por estimular el espíritu de aventura y el ansia descubridora. El concepto geográfico del mundo estaba basado en la Biblia. Los descubrimientos que pudieran conmover la cosmovisión bíblica no eran bien vistos por la Iglesia. En la Noruega pagana, empero, vivía un pueblo ávido de tierra nueva. El suelo cultivable era escaso a lo largo de los fiordos y en las riberas de los numerosos lagos circundados por parajes abruptos y escarpadas vertientes. Aunque la navegación costera estaba muy extendida, no fue posible surcar los mares, en pos de nuevas tierras, hasta la construcción de embarcaciones aptas para la navegación de altura. El problema fue solucionado con la aparición de las ágiles y marineras naves vikingas. El ancho casco de fondo plano, de escaso calado, permitía navegar por aguas poco profundas, a lo largo de la costa o remontando los ríos, a menudo bien adentro en tierra extraña.

Gracias a sus luengas y gráciles naves, el pueblo vikingo fue de los primeros, en la Edad Media, que se lanzaron a empresas de descubrimiento. Los navegantes de su época se guiaban básicamente por las estrellas; pero, teniendo en cuenta que los vikingos viajaban, por motivos meteorológicos, en verano y que las noches blancas del norte e incluso la habitual nubosidad impiden la observación del cielo, tuvieron que desarrollar otros sistemas para navegar, como interpretar la forma y dirección de las olas, la temperatura y humedad de los vientos, las distintas sutiles tonalidades del agua, la dirección de las aves migratorias, la presencia de aves marinas o ciertos tipos de peces; además, los expertos timoneles se aprendían de memoria el perfil de las costas (excepto cuando iban a las islas atlánticas, el resto de los viajes solía ser de cabotaje).

Las viejas sagas cuentan acerca de la utilización de cuervos: siguiendo la dirección de su vuelo se llegaba a la tierra más cercana. También en alguna saga se habla de la piedra solar; esta piedra se supone que era calcita, que se puede encontrar en una isla del fiordo de Oslo y que tiene la propiedad de polarizar la luz, por lo que era útil en los días nublados, cuando cambiaba levemente de color justo por el lado donde estaba el sol.

Las incursiones vikingas

En los primeros tiempos, las expediciones vikingas constaban de pocas embarcaciones, pero paulatinamente fue aumentando su número, llegando a contar con centenares de barcos las soberbias flotas que se hacían a la mar rumbo a las costas de Europa occidental: Inglaterra, Escocia, Francia o Irlanda. Los vikingos arribaban como expoliadores, asolando y matando, y se dice que su fama sembraba el terror por las costas de Europa occidental. Su reputación, empero, no era del todo justa, pues los vikingos eran también hábiles comerciantes y administradores competentes. En muchos lugares fundaron ciudades, como Dublín, y establecieron colonias, como Normandía, en Francia. De 879 a 920 colonizaron Islandia, isla que, a su vez, fue punto de partida para la colonización de Groenlandia.

Barcos

La expansión vikinga no hubiera sido posible sin su gran obra de ingeniería: el barco. Los vikingos construyeron diversos tipos de embarcaciones según cual fuese su utilización y qué tipo de aguas tendrían que surcar, aunque el modelo básico era el mismo para todas. Esencialmente había dos clases de barcos: los de guerra y los de transporte.

Los langskip, o barcos largos -llamados popularmente drakkar (dragón) o snekkja (serpiente), aunque no es muy seguro que todos los vikingos los llamasen así – se usaban en las incursiones de saqueo, ya que eran las naves más rápidas y manejables; con su poco calado, podían navegar por aguas poco profundas, lo que les permitía acercarse a cualquier playa o marisma e internarse por los ríos. Tenían un mástil abatible y una vela rectangular, pero cuando no había viento o la situación lo requería, sobre todo al maniobrar en aguas costeras y al adentrarse por los ríos, eran impulsados a remo por los propios guerreros. Dependiendo del tamaño, la nave podía necesitar entre 20 y 50 remeros.

Como no había demasiado espacio para equipajes o mercancías, cada vikingo debía llevar su propio arcón, donde guardaban sus pertenencias y, sobre todo, el botín fruto de los saqueos; también servía como asiento sobre el cual remar. En el centro de la cubierta se amontonaban sacos de cuero con las armas, los toneles de víveres y los odres de agua. Allí pasaba la tripulación todo el día a la intemperie; por la noche, si no podían acercarse a tierra, hacían una especie de tienda común donde resguardarse; en esas ocasiones, que no podían cazar o robar comida, se alimentaban de sus reservas de carne y pescado secos. Los sacos que de día servían para guardar las armas, de noche se usaban como sacos de dormir.

Los knörr, usados para el comercio o la colonización, eran más lentos, más robustos y menos maniobrables, pero podían transportar mucha mercancía y necesitaban menos gente para manejarlos. Los mercaderes los llevaban cargados de arcones, toneles, hatos de pieles y los demás bultos que constituían sus mercancías. También en ellos iban los grupos familiares completos durante los viajes de colonización; incluso podían llevar, en una plataforma central hundida, los animales de la granja, útiles de cocina, herramientas o cualquier cosa necesaria para comenzar una nueva vida: semilla, forraje, alimentos y hasta madera para construir una casa, si sabían que en el lugar de destino escaseaba, como era el caso de Groenlandia. La proa y la popa eran iguales; así, en caso de precisar maniobrar hacia atrás, sólo tenían que remar en sentido contrario. La quilla era la parte más importante, para la cual elegían una encina del tamaño adecuado, ya que tenía que ser de una sola pieza; estaba hecha de forma que la nave sólo precisaba un metro de agua para navegar; así podían introducirse por lugares donde ninguna otra nave podía hacerlo o desembarcar en cualquier playa. El timón estaba en popa a estribor sujeto con una correa de cuero a estribor.

Expediciones vikingas en el Atlántico Norte

En el siglo IX los vikingos se instalan en las islas Orcadas, Hébridas y Shetland; Escocia, las islas Feroe e Islandia. Esta isla volcánica alcanza la superpoblación con 30.000 habitantes dedicados principalmente a la cría de ovejas. La forzosa emigración se ve alentada por sus tradiciones orales, que animan a partir hacia tierras lejanas sin miedo a lo desconocido. 870 d.C. Un vikingo llamado Ottar navegó hacia el Norte en el año 870, al parecer sólo para satisfacer su curiosidad. Pretendía comprobar cuán lejos se podía llegar en dirección norte encontrando tierra, y si ésta estaba habitada. Rodeó con éxito el extremo septentrional de la Península escandinava (cabo Norte, norte de Noruega) y, tomando rumbo este, acabo penetrando en el mar Blanco. Cuando costeó el cabo Norte, Ottar se hallaba a algo más de 200 km. por encima del Circulo Polar Ártico. 861 d.C. Los vikingos descubren Islandia. En el año 874, Ingolfur Arnarson funda una colonia permanente.

Erik el Rojo descubre Groenlandia (981)

Este rico colono noruego fue desterrado de Islandia por homicidio y emprende un viaje de exploración hacia una tierra mencionada por marinos y poetas. Se decía que un comerciante llamado Gunnbjorn Ulf-Krakason arrastrado por las tormentas había avistado unos islotes y una vasta tierra por detrás de ellos. En su drakkar de 32 metros de largo recorrió hacia el oeste unos 320 kilómetros hasta encontrar la costa este de Groenlandia, a la que no pudo acercarse por la banquisa. Las corrientes lo arrastraron hacia el cabo Farewell, al sur de la isla. Pasan en la zona dos inviernos y exploran cada fiordo entusiasmados al contemplar cascadas, pastos, bosques y más horas de luz de las que tenía Islandia.

Segunda expedición de Erik el Rojo (985)

25 drakkar cargados de colonos islandeses, emprenden el viaje a Groenlandia o “tierra verde”. Viajaron familias enteras con sus animales, semillas, hierro y maderas. Sólo 400 personas a bordo de 14 barcos llegaron a destino. Se establecieron dos colonias en la costa oeste que llegaron a tener 5000 y 1400 colonos. Encontraron viviendas y embarcaciones abandonadas por los esquimales cuando tuvieron que emigrar por la escasez de focas y caribúes. Entre 1360 y 1400 el clima empezó a enfriarse y las colonias desaparecieron.

1000 d.C. Leif Erikson, hijo de Eric el Rojo, junto a 35 hombres en una sola embarcación, emprendió una expedición a unas tierras al oeste de Groenlandia, sobre las que había oído de boca de un comerciante llamado Bjarni Hergolfsson que las había visto pero no había podido desembarcar en el año 985 o 986.

En Groenlandia se corrió la voz de que un tal Björn Herjulfsson había encontrado unas nuevas tierras situadas más hacia el oeste, a cuyas costas fue arrastrado por una tormenta en un viaje entre Islandia y Groenlandia. Alrededor del año 1000 y con el mismo espíritu aventurero que su padre, Erik el Rojo, Leif embarcó acompañado de 35 hombres en busca de esas tierras.

Fue llegando a diversos lugares a los que denominó según fuese el elemento predominante del paisaje: Primero fue Helluland (Tierra Pedregosa), después Markland (Tierra de Bosques) y por último, Vinland (Tierra de Vides). Se supone que estos tres lugares son los que actualmente corresponden a Baffin, Labrador y Terra Nova. En esta última isla, concretamente en L’Anse des Meadows, se han descubierto restos de casas, unos 130 pequeños objetos y una herrería que puede fecharse justamente alrededor del año 1000, y que bien pudo servir de base para que aquellos hombres realizasen expediciones hacia el sur del continente.

En Vinland encontraron una tierra fértil con buen clima, donde los inviernos no suponían la interrupción de la vida cotidiana, con abundante pesca y caza. Era un lugar perfecto para iniciar una colonia. El nombre fue debido a unas vides salvajes que allí crecían, imposibles de encontrar en su tierra de origen.

Leif regresó a Groenlandia con el barco cargado de madera, un elemento muy necesario y valioso en esa isla, donde no había bosques, y uvas (algunos investigadores piensan que más bien debían ser algún tipo de bayas silvestres, de las que igualmente podía hacerse vino). Su padre había muerto y él, que por su hazaña recibió el apodo del Afortunado, tuvo que hacerse cargo de la granja familiar, siendo su hermano Thorvald quien organizase la siguiente expedición.

Estos nuevos colonos, tras permanecer dos años en Vinland, construyeron nuevas casas y extendieron el territorio explorado. Al regresar a Groenlandia hicieron una parada en cierto lugar, donde tuvieron el primer contacto -desafortunado- con los indios nativos, a los que llamaron skraeling (enanos en nórdico).

1010 d.C. En estos años el vikingo Thorfinn Karlsefni, de Islandia, y Gudrid la viuda de Thorvald Eriksson dirigieron desde Groenlandia una expedición, que incluyó 60 hombres y algunas cabezas de ganado, para explorar las costas de Vinlandia y establecer una colonia. Pasaron 2 años en algún estuario de la costa norteamericana que llaman las Casas de Leif, pero la hostilidad de los indígenas los obligo a renunciar a la empresa. Mas tarde saldría una expedición al mando de Freydis, hija de Erik el Rojo, que con 2 naves, una suya y otra de los comerciantes Helgi y Finnbogi. Arriban a las Casas de Leif, donde empiezan las hostilidades entre las dos naves, ya que Freydis no permite que los otros expedicionarios se queden en las casas que su hermano Leif había fundado años antes, y Helgi, Finnbogi y sus hombres deben construir nuevas casas. Después de pasar el invierno en aquel lugar, Freydis hace matar a los comerciantes y a todos sus hombres mientras dormían. Tras la masacre retorna a Groenlandia con la embarcación de los comerciantes, de mayor tamaño, cargada de madera y vides.

1194 d.C. Los vikingos de Islandia descubrieron, al parecer, unas islas que llamaron Svalbard (costa fría), quizá mejor conocidas para los no escandinavos como Spitzbergen (picos montañosos). Se hallan a uno 1500 km. al norte de Islandia y a unos 800 del extremo septentrional de Noruega. 1398 d.C. El príncipe escocés Enrique St. Clair habría llegado a América al frente de una expedición formada por 12 barcos y 600 hombres. Así lo afirman unos dibujos de vegetación de tipo americana, y la existencia de un manuscrito que perteneció a uno de los participantes de ese viaje, el relato hace suponer que la expedición habría llegado a América.

¿Quién Descubrió «El Nuevo Mundo»?

Debemos tener una cosa clara en seguida. Los seres humanos no son una especie indígena al Norte o Sur de América (identificado erróneamente como, “El Nuevo Mundo”). Los primeros humanos en hallar el Nuevo Mundo eran gente nómada de Asia Central y Oriental quienes entraron a este hemisferio a través de un puente natural que se formó sobre el Estrecho de Bearing. Esta gente emigró desde Alaska después al sur hasta Norte, Centro y entonces América del Sur. Colón los llamó indios; hoy los llamamos Nativos Americanos. Estaban aquí primero, y en ese sentido, descubrieron las Americas.

Sólo porque estaban allí primero, no significa que descubrieron América. Éstos eran nómadas, no exploradores. No tenían ningún sentido real que donde estaban ahora era fundamentalmente diferente o inesperado de donde estaban antes. Para descubrir algo implica haber hallado algo previamente inesperado. Así, sí, de esa perspectiva, algunos europeos descubrieron el Nuevo Mundo. Siendo totalmente justos, se debe notar también eso, desde esa perspectiva, Colón no descubrió América.

¿Así, exactamente quien descubrió las Americas? Se acepta generalmente que los Vikingos estaban en Greenland (y así, técnicamente, América del Norte) por 1000 DC. Esto, por lo menos, puede ser prueba a un grado razonable de confianza.

Pero es interesante notar que los Vikingos por si mismos NO creían ser los primeros en llegar a Greenland. Grabados Vikingos refieren a gente de piel blanca, vestidos en prendas blancas, llevando varas con trapos atados a ellos quienes los cazaban desde sus playas. Los rituales de esta gente de piel blanca, como describió los recién llegados Vikingos, tenían una gran semejanza a ceremonias irlandesas religiosas antiguas.

Ciertamente, existe un antiguo texto Latino Navigatio Sancti Brendani Abbatis (El Viaje de San Brendan El Abad), que según se alega describe el viaje de siete años de San Brendan y una cuadrilla de acólitos a una tierra más allá del Mar Océano. San Brendan, quien navegó algunos cuatro siglos antes que los Vikingos, basando su expidición en el consejo de otro irlandés quien hizo el viaje aún más temprano.

El Atlántico Norte está convenientemente punteado con islas que podían haber servido como trampolínes por la próxima parte de la jornada: Desde Shetlands a Faroes a Iceland a Greenland a Isla Baffin. Siguiendo esa ruta aproximada, es posible cruzar de Europa a Canadá del Norte y puntos más allá de sin cruzar cualquier extensión de mar abierto más grande que 400 kilómetros. No hay evidencia que el irlandés lo hizo tan lejano como Canadá (y sólo evidencia que los Vikingos lo hicieron — mucho más tarde), y el viaje habría estado difícil en el extremo. Y, si se dijo la verdad, la evidencia que existe para el descubrimento de las Americas por el irlandés es discutible. ¡Pero, en 500 DC, el viaje habría sido realizable!

Lo que se sabe, con certeza razonable, es que Eirik Rauoi (alias Eric el Rojo) desenbarcó en Greenland en 982 DC, donde fue saludado por los enigmáticos caucásicos vestidos en blanco, y que asentamientos se fundaron allí por 986 DC. Estas colonias sobrevivieron algunos 500 años, y hubieran sido hogar para mas de 4000 personas. Por 1000 DC Leif Erickson (hijo de Eric el Rojo) había ido al oeste y se piensa descubrió dos masas de tierra. Isla Baffin, 1600 kilómetros al norte de los actuales Estados Unidos, ha sido identificado como uno de los descubrimientos de Erickson.

El otro que los Vikingos llamaron Vinland. Los archivos de Erickson aclaran que ese Vinland era un lugar separado de Baffin. Desgraciadamente, Ericson no hizo un trabajo muy bueno de identificación positiva donde Vinland estaba; a este día, esta localidad exacta es un misterio. El relato dice que Vinland fue nombrado así a causa de la abundancia de uvas silvestres que crecían allí.

Especulación de días modernos lo ha ubicado en Newfoundland, Nova Scotia, Massachusetts, también llamado Virginia. El problema es, ninguno de esos lugares tiene o alguna vez tuvo una abundancia de uvas silvestres.

Hay la posibilidad de un traducción erronea. La palabra Vikinga que dio a luz a Vinland puede referirse también a arándanos agrios, groselleros silvestres y similares. Esta posibilidad es menos útil ya que parece que los arándanos agrios crecen arriba y abajo el área de Virginia a Newfoundland, y tan lejos al oeste como el actual Wisconsin y Minnesota. Sucedió que, varios artefactos Vikingos se hallaron en Kensington, Minnesota en 1888. Los artículos estaban fechados a 1363, aunque existe la posibilidad que sean nada más que una broma elaborada. ¡El hallazgo Kensington no probaría la ubicación de Vinland, pero ayuda a explicar el nombre del Club local de NFL!
Así, por qué no se da más reconocimiento a los Vikingos por sus adquisiciones en el Nuevo Mundo. Probablemente esto tiene que ver con el destino eventual de sus colonias. Como la más famosa colonia perdida de Roanoke, nadie sabe exactamente qué pasó. Se sabe que los Vikingos hicieron tres intentos de colonizar Vinland, el último de estos fue en 1013. No se graba el resultado de ese último esfuerzo. Entonces, los Vikingos abruptamente dejaron Greenland en o alrededor de 1408. La asunción general es que simplemente se rindieron; sólo tomaron sus posesiones y volvieron a Scandinavia.

Allí existe, de cualquier manera, la remota posibilidad que los Vikingos fueran asimilados en la cultura Nativa Americana. Considere el ejemplo de Lacrosse. El juego es bien conocido por haber sido popular con varias de las tribus a través de Norte América. Las reglas del juego tenían una misteriosa semejanza a un juego reconocido por haber sido jugado por los Vikingos. La posibilidad de que los dos juegos se originaran independientemente uno del otro es, en las palabras de un antropólogo, “desvanecedoramente pequeña”.

Considere también el ejemplo del Haneragmiuts, una tribu de Inuits dentro del Círculo Polar Artico. No se supo su existencia al mundo exterior hasta el Siglo XX. Todavía tenían rasgos europeos distintivos, lo cuales no deberían ser demasiado sorprendentes desde que ha sido descubierto que ellos llevan características europeas genéticas.

¿Cuál es el punto? ¿A Quién le importa si el irlandés o los Vikingos eran los primeros en cruzar el Estanque?

No duraron, después de todo, cualquier que su destino hubiera sido. El punto es este; los Vikingos no obraron en un vacío. Habían establecido por toda Europa, su historia y archivos eran fácilmente accesibles a europeos del Siglo XV. De hecho, habían dejado un famoso, si pobremente detallado, mapa de Vinland que se sabe ha circulado a través de Europa por los 1400’s. Colón pudo o no pudo (probablemente no) haber visto este mapa.

Así es completamente posible que el Nuevo Mundo no hubiera sido así tan nuevo para 1492.

El mapa Vinland

Es la única carta geográfica en la que aparece el continente americano antes del descubrimiento por Cristobal Colón.

Para algunos expertos constituye un gran fraude, pero para otros conocedores representa la constatación irrefutable de que el genovés no fue el primero en llegar a América en el año 1492.

La polémica sobre la autenticidad del mapa Vinland, surgió en 1957, cuando fue encontrado en una librería de Genova y adquirido por el magnate estadounidense Paul A. Mellon, quien lo donó a la Universidad de Yale en Estados Unidos. En el mapa se puede reconocer facilmente Europa, África, Asia y lo que parece ser la península de Labrador en Canada.

El mapa-manuscrito incluye una leyenda en la que se dice que hacia el año 1000 Leif Ericksson, hijo de Eric el Rojo, descrubrió una nueva tierra que bautizó Vinland.

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