Ossián

mayo 17, 2008

Aqui tenéis la leyenda del más famoso bardo irlandés, Ossián, el cual vivió gran tiempo en el país de las hadas. Espero que les guste su leyenda.
Ossián fue uno de los pocos mortales a quien invitaron a Tir Nan Og, una de las islas de las hadas. Era hijo de Fingel, jefe de los legendarios guerreros fenianos de Irlanda. Habían salido un día los fenianos de caza cuando se les acercó una mujer de sin par belleza. Era Niamh de los Cabellos de Oro, hija de Manannan, que, entre todos ellos, eligió a Ossián como amado suyo. Le pidió que montase a la grupa de su feérico corcel y cabalgaron sobre la tierra hasta el mar y luego, a través de la cresta de las olas, hacia la isla encantada de Tir Nan Og, la más deliciosa y afamada que pudiera hallarse bajo el sol. En su viaje contemplaron paisajes prodigiosos. Sobre la superficie del mar se alzaban los palacios de las hadas. Ante uno de ellos, Niamh pidió a Ossián que libertase a una damisela del reino de Danann, damisela que estaba prisionera de Fomor, uno de los demonios de los abismos del mar. Ossián luchó contra Fomor y libertó a la joven.
Pronto llegaron a Tir Nan Og y allí permaneció Ossián durante trescientos largos años sin acordarse de su patria ni de los fenianos, hasta que de pronto sintió el vivo deseo de volverlos a ver. Pidió licencia para visitar su suelo natal. Niamh le falicitó un espléndido corcel para el viaje, pero advirtió a Ossián que de ningún modo permitiese que sus pies tocasen el suelo terrenal. Ossián dio su palabra de que se acordaría de ello y llegó velozmente a Irlanda. Sin embargo se encontró con que todo había cambiado en la tierra que recordaba. Fingel y los fenianos habían venido a ser una leyenda del pasado. Se había librado la batalla de Gabhra y San Patricio había convertido al país al cristianismo. Hasta los hombres parecían distintos, más pequeños, casi enanos, comparados con los que recordaba. Vio Ossián tres de ellos que intentaban en vano levantar una enorme piedra. Se inclinó para ayudarles a levantarla con una mano, pero se rompió la cincha de la silla y cayó al suelo. Inmediatamente, desapareció el mágico caballo y Ossián se transformó en ciego y anciano.
Varias baladas cuentan como San Patricio halló a Ossián desamparado en el terrestre suelo, sin remedio en su vejez, y se lo llevó a su casa. El santo hizo cuanto pudo para convertir a Ossián al cristianismo, describiéndole las maravillas del cielo que podrían ser suyas con sólo que se arrepintiese. Pero Ossián contestó que no podía concebir un cielo que no se sintiese orgulloso de recibir a los fenianos si se les apetecía entrar en él, ni un Dios que no se sintiera honrado en contar a Fingel entre sus amigos. Si no obstante así sucedía, ¿qué objeto tenía una vida eterna sin salir de caza y sin cortejar a las mujeres hermosas? Preferiría ir al Infierno, donde, según San Patricio, sus camaradas fenianos yacían atormentados, y morir como había vivido.
Este relato se sitúa entre los siglos IV y V de nuestra era, cuando San Patricio recorrió toda Irlanda cristianizando a los celtas que vivían en ella por aquel entonces.

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